Hay un tiempo para todo y todo llega a su tiempo. En momentos de agitación cayó en mis manos un libro de Christophe André, titulado Meditar día a día. Hay que estar receptivo cuando te pones a leer textos que, en un momento de mayor ajetreo, te hablan de inactividad, necesaria, y contemplación. Pero parece ser que era el momento.
El Arte emigrado de José Llaneces (1864-1919) En el último cuarto del siglo XIX, París era la ciudad más conocida entre los artistas: las academias de arte acogían a pintores extranjeros que querían completar su formación, los artistas instalaban, compartiendo en ocasiones, su taller en los barrios parisinos y el comercio del arte proliferaba siendo una alternativa a los encargos oficiales del estado. José San Bartolomé Llaneces (Madrid, 1864- 1919) pertenece a ese grupo de pintores y escultores que decidió partir a la capital gala. París: la oportunidad del mercado artístico José Llaneces, formado en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, logró ser pensionado en Roma, donde acabó de completar su formación. En 1888 viajó a París lugar en el que se instalaría por un tiempo. La diferencia entre la capital francesa y Madrid entorno la vida artística era evidente, en palabras del pintor, “ en Paris hay más de doce mil talleres, mientras que en Madrid no llegan a dosc...

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